¿Cómo lograr una postura cómoda?
¿Qué hago si se prendió mal o no succiona?
¿Cómo sé que mi bebé se prendió correctamente?
¿Cómo sé que mi bebé tiene hambre?
¿Cuándo debería empezar a amamantar?
¿Cuándo me bajará la leche?
¿Qué es el calostro?

Es sabido que la lactancia materna es lo mejor que puedes hacer por tu bebé durante los primeros meses de vida. Independientemente de que seas una madre primeriza o experimentada, la lactancia materna suele plantear bastantes dudas. He aquí las respuestas a algunas de las preguntas más frecuentes que todas las mamás pueden formularse a la hora de iniciar la lactancia.

Lograr una postura confortable y que el bebé se prenda correctamente al pecho es lo más importante. Otros consejos importantes:

-Ten a mano una botella de agua.

-Asegúrate de tener babero y trapito por si el bebé regurgita algo .

-Ubícate en un sillón con apoyabrazos o almohadones grandes.

-Puede ser útil una almohadón de lactancia.

-Si es posible coloca tus pies en alto.

Si tu bebé comienza a succionar solamente con la parte delantera de la boca, puedes introducirle un dedo por la comisura de la boca (entre las encías) y luego girar el dedo un cuarto de vuelta para interrumpir la succión. Inténtalo nuevamente. Si el bebé se duerme con el pezón en la boca, intenta despertarlo haciéndole cosquillas en los pies o destapándolo. Hacerle eructar frecuentemente y cambiarle el pañal antes de ofrecerle el segundo pecho también puede ayudar.

Tal vez necesites probarlo unas cuantas veces hasta que el pequeño se agarre correctamente al pecho. Espera que abra la boca correctamente antes de que se prenda al pecho, verifica que los labios estén abarcando la totalidad de la aréola. Si notas que se ha prendido de la punta del pezón, retíralo y vuelve a colocarlo. Verifica que esté succionando correctamente y que trague. Probablemente el bebé succionará de cuatro a cinco veces seguidas y luego hará una pausa de entre cinco y 10 segundos. El bebé incrementará la cantidad de succiones a medida que vaya aumentando el flujo de leche.

Contrariamente a lo que puedan creer algunas madres primerizas, el llanto es una señal tardía de hambre. Debes tratar de amamantar al bebé antes de que esté tan hambriento que se sienta molesto, se altere y resulte difícil tranquilizarlo. Entre las señales de hambre se incluyen las siguientes:

-mover la cabeza de un lado al otro.

-abrir la boca.

-llevarse las manos y los puños a la boca.

-fruncir los labios como si fuera a succionar.

-estirarse.

-mostrar el reflejo de búsqueda del pecho (girar la boca hacia algo que le está acariciando o tocando la mejilla).

En lo posible, trata de empezar a amamantarlo durante la hora inmediatamente posterior al nacimiento. Así aprovecharás el estado de alerta incrementada que tienen los recién nacidos después del parto. Muchos bebés se agarran instintivamente al pecho materno incluso en la primara toma. Después de esta fase de alerta inicial, los recién nacidos pasan gran parte de las próximas 24 horas durmiendo. Por lo tanto, si esperas demasiado a amamantar al bebé, es posible que al pequeño le resulte más difícil agarrarse bien al pecho.

Cuando lleves entre 2 y 3 días amamantando a tu bebé, empezarás a notar que sus senos están menos blandos y más firmes a medida que el calostro vaya dando paso a la leche propiamente dicha, la cual al principio tendrá un aspecto similar al de la leche descremada. Durante los primeros 10 a 14 días, producirás leche de transición, que dará paso a la leche madura. Durante este período, la cantidad de leche que producirá tu cuerpo irá aumentando en respuesta a las succiones del bebé. Tu producción de leche dependerá de la estimulación que reciba tu cuerpo. En otras palabras, cuanto más amamantes a tu bebé, más leche producirás.

Durante los días inmediatamente posteriores al nacimiento de un bebé, el cuerpo de la madre produce calostro, una especie de anticipo de la leche. En algunas mujeres, el calostro es espeso y amarillento; en otras es más líquido y acuoso El calostro sale muy lentamente, lo que permite que el bebé vaya aprendiendo a mamar, así como a coordinar las conductas de succionar, respirar y tragar.